Mi método · 2 de 3 · Clases de francés a medida
Un programa construido a partir del día a día del alumno.
Cada alumno llega con un nivel y también con situaciones en las que le gustaría sentirse más cómodo. Construyo el programa a partir de ahí y lo hago evolucionar clase tras clase.
El MCER, Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas, sitúa tus competencias. Tu día a día decide lo que trabajamos.
El principio: entender las necesidades antes de construir el programa
Antes de definir una progresión, busco entender en qué situaciones el alumno usa el francés, o le gustaría usarlo.
Puede ser responder a un correo, pedir una cita, participar en una reunión, hablar con el colegio de sus hijos, entender un trámite administrativo o simplemente sentirse más a gusto en una conversación.
Miro también qué le cuesta hoy más esfuerzo: las situaciones que evita, aquellas en las que busca las palabras y aquellas para las que todavía pide ayuda.
A partir de ahí elegimos unos pocos objetivos prioritarios. El programa se construye alrededor de esas necesidades y luego se ajusta con regularidad, a medida que el alumno avanza y aparecen situaciones nuevas.
Cómo se traduce en clase
- Los objetivos siguen a la vista. Sabemos qué trabajamos y por qué, y los revisamos con regularidad.
- Los materiales salen, siempre que se puede, de situaciones reales. Un correo, un formulario, una conversación, una presentación o un trámite pueden convertirse en el punto de partida de una clase.
- Trabajamos pocos objetivos a la vez. La idea es dejar al alumno tiempo suficiente para entender, practicar y reutilizar lo que aprende.
- El MCER acompaña la progresión. Permite situar las competencias y dar referencias, dejando sitio a las prioridades propias de cada alumno.
Al principio del recorrido
- Un rato de conversación para entender el contexto, las costumbres y los objetivos del alumno.
- Una actividad oral breve, para observar cómo comprende y cómo se expresa.
- Una actividad escrita ajustada a su nivel y a sus necesidades.
- Un repaso de las distintas competencias en francés y algunos objetivos concretos para las semanas siguientes.
El mismo nivel, necesidades muy distintas
Dos alumnos pueden tener un nivel B1 y necesitar clases muy diferentes.
Uno puede querer participar más fácilmente en las reuniones de su empresa y presentar sus ideas con precisión.
El otro puede querer sobre todo hablar con el colegio de sus hijos, llevar sus trámites administrativos y participar de forma más espontánea en las conversaciones del día a día.
El nivel es un punto de partida. El programa toma forma después, a partir de las situaciones en las que cada uno quiere ganar autonomía.
De la necesidad al programa
Objetivo
Sentirse más a gusto con el colegio de sus hijos.
Una alumna quiere entender mejor lo que llega del colegio y poder participar en esos intercambios con más facilidad.
Las clases pueden entonces trabajar la petición de cita, la conversación con un profesor, el vocabulario de los deberes, la comprensión de los mensajes que envía el centro o la manera de explicar una dificultad de su hijo.
Esas mismas situaciones permiten trabajar a la vez el vocabulario, la gramática, la comprensión oral y la pronunciación que necesita.
El objetivo es que lo aprendido en clase pueda reutilizarse poco a poco sola, en la situación real.
Un programa que evoluciona con el alumno
- 01
Los objetivos fijados al principio dan una dirección, pero no están congelados.
- 02
Los reviso con regularidad según los avances del alumno, las dificultades que aparecen y las situaciones nuevas que encuentra en su día a día.
- 03
También ocurre que un alumno empieza con un deseo bastante general, por ejemplo «hablar mejor francés», sin saber todavía con precisión en qué trabajar. Las primeras clases sirven entonces también para observar y precisar poco a poco las prioridades.
¿Y en la empresa?
En una formación dentro de una empresa tengo en cuenta además los objetivos de la organización, el contexto profesional y las situaciones con las que se encuentran los participantes.
El objetivo sigue siendo definir competencias lo bastante concretas para que cada persona pueda percibir su propio avance y usar el francés con más facilidad en su día a día profesional.
Una ficha de clase permite ver cómo una necesidad concreta se convierte en un curso: un objetivo, actividades, materiales y una progresión pensada para el alumno.
Ver las fichas de clase